| , Cantabria |
| Todos los Documentos de Elecciones 2004 | Campañas de Interés |
 Portada
Hemeroteca de Opinión

CANTABRIA ESTÁ EN VENTA

Han abierto un proceso en que nuestro País se ha puesto en venta. Nos han metido en una espiral en que nuestro patrimonio natural y cultural está en rebajas para el mejor postor. Estamos sumergidos en un proceso en cual la sociedad cántabra está perdiendo la ilusión, nos vemos rodeados de un panorama de incertidumbre y carente de futuro.

Debemos ser conscientes que nos están conduciendo a la pérdida absoluta de nuestra identidad como Pueblo, la política del hormigón y del pelotazo urbanístico prevalece ante los intereses generales de conservar las pautas y raíces de este País.

Se está dejando morir nuestras costumbres, nuestra cultura, nuestra lengua que han sido sello identitario de todos los cántabros y cántabras a lo largo de nuestra historia, perdiendo conciencia de colectivo, sin tener un futuro claro, ni común. La destrucción intencionada de nuestro patrimonio natural y paisajístico, elemento innato de nuestro Pueblo y otro pilar de nuestra identidad, que está siendo un objetivo prioritario de continuos ataques con la finalidad de obtener grandes beneficios económicos.

Tras el cambio político sufrido en Cantabria, después de los comicios de 2003, todos considerábamos que se iba a producir un giro de políticas, de hacer las cosas de forma diferente, de establecer las bases de un nuevo modelo propio, consecuente con la tierra y los ciudadanos, comprometiendo a la sociedad cántabra para recuperar la ilusión de construir un futuro común. Apostar por una profunda transformación, que cambiase el rumbo que estaba marcando la derecha española en este País. Pero finalmente, y terminando está legislatura, son pocas las cosas que han variado, simplemente algunas siglas, algunos cargos, pero ha ido desapareciendo el profundo giro que se esperaba.

Pero no más lejos del cambio esperado, nos hemos visto envueltos en la continua mentira. La apuesta por el cambio de un modelo terciarizado que venía construyendo la derecha para Cantabria, no ha hecho más que fortalecerse, olvidando para siempre la promesa de apostar por la ‘legislatura de la industria y el desarrollo’. Dónde está ese eslogan que tanto repitió hace tres años. Se ha ido diluyendo entre romerías y programas de televisión.

Se ha quitado la careta y ya conocemos sus planes, que son apoyados por los que le sustentan en el poder y que tanto criticaban en el pasado la senda que dibujaba la derecha en este País. Nuestra economía se terciariza sin límites, perdiendo continuo peso los sectores tradicionales cántabros y la industria, así como la inexistencia de políticas de investigación e innovación tecnológica. Su idea es apostar por un turismo masivo, sin precedentes en la vertiente atlántica, que devaluará nuestro medio ambiente, nuestro bienestar y que hará desaparecer las pautas propias de crecimiento de nuestro País.

Quieren imponer el monocultivo turístico en nuestra tierra, quieren convertirnos en un reducto paradisíaco, quieren imponernos la bandeja y el mantel, destrozando todo lo que hemos sido a lo largo de nuestra historia. Las comunicaciones por carretera ya están casi terminadas, las infraestructuras de suministros de agua están en vías de ejecución y el plan energético ya ha terminado el proceso de información pública. Los tres pilares básicos de desarrollo ya están plasmados. Pero no para consolidar un tejido industrial competitivo que garantice el futuro de las nuevas generaciones, como nos habían prometido, sino para poner en venta al mejor postor nuestro País, colgando el cartel de rebajas, para que vengan desde fuera a instalar su chiringuito.

Las líneas de su modelo económico y social ya están marcadas, si seguimos apostando por estas ‘alternativas de desarrollo’, para cimentar nuestro futuro, el daño será irreparable. Para nosotros el camino de Cantabria está lejos de apostar por los campos de golf, puertos deportivos, masivas urbanizaciones, pistas de esquíes en nuestros montes, complejos temáticos o más centros comerciales. Esto lo único que consigue es terciriazar y subsidiarizar nuestro modelo socioeconómico, proliferar los trabajos precarios y temporales, descapitalizar el potencial humano preparado y cualificado del País, perder las potencialidades naturales y culturales y destruir las pautas de crecimiento sostenibles y duraderas a lo largo del tiempo.

A esta situación le debemos sumar el desprecio a nuestra cultura e identidad, que continuamente esta sufriendo agresiones, que se diluye entre la cultura universal de consumo y de modas televisivas que nos quieren imponer, que se olvida en las escuelas y que carece de promoción, fomento y divulgación, perdiendo las peculiaridades propias. Se nos está desfigurando nuestra esencia de colectividad, de sociedad, desdibujando la identidad de un Pueblo. Se está dejando morir nuestra música, costumbres, deportes, patrimonio, lengua, historia...todo esto tiene un precio de venta?, para nosotros desde luego que no.

Por otra parte, esto nos está llevando a un consumo irracional de recursos naturales, con un deterioro irreversible para el medio natural y para una economía sostenible, en la que enriquece a unos pocos, mientras la pérdida es común. Somos también conocedores del caos urbanístico existente, la especulación y la masificación que acapara toda la franja costera, sin ninguna voluntad de solucionarlo y sin interés de encontrar alternativas. Se ha arrinconado a nuestros parajes, bosques, fauna y recursos naturales que todavía tenemos... todo esto tiene un precio de venta?, para nosotros desde luego que no.

El panorama es incierto para la juventud cántabra, ya que por una parte se posee un alto capital humano cualificado y especializado y por otra se carece de un mercado laboral acorde con su preparación, haciendo que el futuro de los jóvenes esté lejos de Cantabria, teniendo que emigrar de un País donde se está apostando por la venta de sus recursos, identidad y echando a sus jóvenes.

Debemos ser capaces de cambiar este panorama. Nosotros apostamos por cambiar la política del hormigón y del pelotazo urbanístico por un modelo social y justo que se base en la participación activa y directa de los ciudadanos y sus organizaciones para construir un cambio hacia una economía social y del conocimiento, acorde con un desarrollo sostenible que respete el medio natural, a las personas y a la identidad de Cantabria, garantizando el futuro de las generaciones venideras. Debemos ser capaces de consolidar y decidir un modelo propio y común, que vaya configurando nuestro futuro, con la intención de recuperar la ilusión.

Raúl Huerta Fernández. Portavoz Nacional de Conceju-CNC