| , Cantabria |
| Todos los Documentos de Elecciones 2004 | Campañas de Interés |
 Portada
 Historia
 Planteamientos
 Estatutos
 Organización CNC
 Política de Base
 Concejus Localis
 Comunicados a la Prensa
 Contacta con Nosotros
 Enlaces de Interés
 Histórico de Documentos
 Ideológicos y Programáticos
 Manifiestos
 Resoluciones del Cumité Nacional
 Información y Análisis
 Artículos de Opinión

DESDE PICO JANO SE DIVISA BUENA PARTE DE CANTABRIA

Con la presente quiero responder a la Tribuna de Opinión de J.A. Sandoval publicada en su periódico el 9 de Diciembre del presente año, haciendo un llamamiento al mismo para que recapacite en lo que dice y en cómo lo dice.

“Desde Pico Jano no se divisan fronteras”. Desde el monte Aneto, el río Tajo o el río Guadiana tampoco. Salvo aquellas puestas por el hombre. Nadie en el Conceju quiere poner fronteras que separen a las personas. La defensa del derecho de autodeterminación (consagrado en la Carta de Derechos Humanos de Naciones Unidas), no significa poner fronteras de exclusión, separación o marginación. Que un grupo humano pueda autogestionarse y decidir su futuro de forma libre y autónoma, no significa que ese grupo humano tenga que aislarse del mundo. ¿O piensa usted que el Estado Español está actualmente aislado del mundo por poder ejercer el derecho de autodeterminación sobre sí mismo? Sinceramente, yo creo que no.

“En la España de hoy, cualquier propuesta nacionalista es negativa y destructora”. Presupongo que usted se refiere a todo nacionalismo no españolista. Y le pregunto, ¿por qué? ¿Por qué el defender los intereses y luchar por el futuro de lo que nosotros consideramos nuestro País es negativo y destructor, y, además, desde una visión solidaria como la del Conceju? ¿Por qué la defensa de valores solidarios, ecologistas (y de desarrollo sostenible), plurales y democráticos (en el sentido verdadero de esta palabra, es decir, poder para el pueblo mediante la participación directa en las decisiones con el fomento del asamblearismo), la defensa y difusión de la cultura e identidad cántabras, la denuncia de los desmanes realizados bajo el beneplácito o alentados por las Autoridades Políticas, la lucha para que se dé la voz al pueblo para decidir su futuro, la búsqueda de mayores cuotas de autogobierno para poder construir dicho futuro,... es algo negativo y destructor?. Espero que usted, antes de escribir su texto para la Tribuna Libre de “El Diario Montañés”, se hubiese respondido a estos interrogantes. Si usted no está de acuerdo, me gustaría saber en qué no y el porqué no.

“La única solución para la convivencia pacífica es el mantenimiento de la unidad de España que impone la Constitución”. Como otros, vuelve usted a intentar meter el miedo en el cuerpo a los lectores de su artículo. ¿Por qué es la única solución de convivencia pacífica? Confío sinceramente que si desaparece esa unidad territorial del Estado Español, o España, si el primer término le ofende, por la libre voluntad de un grupo de sus ciudadanos que decida separarse, no cogerá usted un arma y se pondrá a pegar tiros. ¿O lo hará el ejercito español con la prerrogativa así establecida por texto constitucional español (léase el artículo 8)? No sé hasta que punto usted pretende meter miedo para combatir el que le produce la posibilidad de que la extensión territorial de España disminuya. Pero no considero que esta sea la mejor manera de llegar a lugares de encuentro en los que caminar juntos. Cabe preguntarse hasta qué punto todos aquellos que utilizan el mismo argumento que usted, sobre mantenerse fieles a la actual redacción de la Constitución Española, no están más preocupados por la Unidad en sí que por la propia Ley. De no ser así, aplaudiré cuando defienda usted con tanto ímpetu el derecho al trabajo (artículo 35.1), a la salud (artículo 43.), o de los trabajadores al acceso de la propiedad de los medios de producción (artículo 129.2).

“...todos estamos sometidos al Derecho”. Le recuerdo que toda legislación, nace de la voluntad del hombre (muchas veces de la de unos pocos sin contar con el resto) y que, como todo lo humano, se puede cambiar o mejorar. “Vamos, que tienen que existir reglas para que no nos rompamos la cabeza a machetazos”. Nadie desde el Conceju pretende romper ninguna cabeza a machetazos. Nosotros no imponemos, por ningún medio, nuestras ideas a nadie. Pero échele un vistazo a la Historia del Estado Español, o España, o Reino de España, si los dos primeros términos le ofenden, y podrá comprobar que la historia de su Unidad está jalonada de violencia. Le insto a repasar los hechos históricos de aquellos que la conformaron; Romanos, Visigodos, Árabes, Reyes de origen germano, de origen francés,... Resulta curioso que la Unidad del Reino de España (creo haber llegado al término con el que usted se encuentra más cómodo) fuese realizada por “foráneos” y no precisamente de manera pacífica.

Y sin más le dejo con sus ideas, a las que yo no calificaré como no dignas de tal consideración. De paso, consulte el artículo 20.1.a y el 22.1 de la Constitución.

Javier Ruiz Salcines
Collazu Cumite Nacional CNC-Conceju


Desde Pico Jano no se divisan fronteras. J.A. SANDOVAL

El contenido de algunas informaciones periodísticas provoca indignación o risa, dependiendo del estado de ánimo del lector. Por ejemplo la siguiente, publicada en este periódico el pasado lunes 29 de noviembre, relativa al IV 'Congresu Nacional' del partido político denominado Conceju Nacionaliegu Cántabro: «Desde esta formación política se considera que la existencia del Conceju es necesaria por su carácter alternativo, ( ) que simplemente busca la defensa de los intereses de Cantabria, bajo los planteamientos de un nacionalismo cívico y social». En su página web, esta formación apuesta por la «autodeterminación de Cantabria». Átame esa mosca por el rabo. En la España de hoy, cualquier propuesta nacionalista es negativa y destructora. La simple puesta en marcha de las opciones secesionistas catalanas, vascas o del barrio de enfrente -que todo llegará-, costaría, ha costado de hecho, vidas humanas y derramamiento de sangre española. Ante esta dantesca posibilidad se impone el abandono de estas locas tentativas. La única solución para la convivencia pacífica es el mantenimiento de la unidad de España que impone la Constitución. El Estado se crea para garantizar la paz social; vamos, para que no nos matemos los unos a los otros. Para ello, todos cedemos parte de nuestra libertad y aceptamos el reparto territorial marcado por la Carta Magna de 1978. Claro que, para llegar a esta perogrullada, que nos parece de sentido común -el menos común de los sentidos-, hay que ponerse a pensar, aunque sólo sea un poquito. ¿Será pedirle peras al olmo?.

Los primeros astronautas que viajaron al espacio coincidieron en que no se veían fronteras desde el cosmos. En plena guerra fría, este dato alentó a escribir lo siguiente: «Es un buen punto de partida para solucionar los conflictos internacionales»; eso suponía tener demasiada fe en el hombre. Recientemente observé buena parte de la región desde un ángulo similar, pero a menor altura: la cima del Pico Jano, monte venerado por los antiguos cántabros, 1,288 metros de altitud, en Bárcena de Pie de Concha (Valle de Iguña). Desde Jano se ve Santander, el mar, las primeras nieves de los picos de Alto Campoo. Tenían razón los cosmonautas: no hay ni rastro de fronteras. Pero, incluso allí arriba, hay una placa que nos recuerda que todos estamos sometidos al Derecho: «La destrucción de este vértice geodésico está penada por la ley», se puede leer en la base de dicho vértice. Vamos, que tienen que existir reglas para que no nos rompamos la cabeza a machetazos. Alguna raya hay que poner. Y, ¿qué problema acarrea mantener las actuales tal y como están? ¿Hay una situación intolerable que exija su modificación? ¿Están los acólitos de Ibarretxe y Carod Rovira, o los miembros del Conceju, oprimidos y alienados por el Estado? No. Partiendo de esta base, la discusión sobre si tal o cual región fue en su día nación, no tiene ya ni que plantearse. Por cierto; desde Pico Jano, el Hotel Real es el único edificio de Santander que se distingue a simple vista. Real, de rey; de reino; del Reino de España, que es donde vivimos.

Dicho ésto, reseñar que comportamientos como las pintadas amenazantes aparecidas recientemente en la sede del Conceju (información en EL DIARIO MONTAÑÉS del 19 de octubre) son del todo reprobables. Algunas ideas no son dignas de tal denominación, pero eso no ampara el uso de la amenaza o la coacción. ¿Qué país!.