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LA CLAUDICACION DE ADIC


Hace escasas fechas podíamos leer en titulares las palabras de la nueva presidenta de ADIC en las que anunciaba la renuncia de esta histórica asociación al término “nacionalista”.

No cabe duda alguna que si lo que se pretende es copar protagonismo informativo, no hay nada mejor en la actualidad que esta opción. Pero analicemos la situación desde fuera, ¿qué persigue ADIC con esta decisión?. Sería triste pensar que además de dejar de estar en el punto de mira de los “demócratas de toda la vida”, también se estaría buscando la subvención fácil o el patrocinio empresarial para la celebración de sus actividades. Ya digo, para un servidor sería triste, pero eso si, muy respetable, aunque totalmente contradictorio. Me explico, en la actual Junta Directiva de ADIC hay personas que, por poner ejemplos, mantuvieron contactos con el nacionalismo catalán acompañados por un destacadísimo miembro del PRC. Entre la comitiva catalana se encontraba un muy conocido político, hoy militante de la “malvada” Esquerra Republicana de Catalunya. O quién mantuvo contactos con sectores del PNV. Todo muy lícito, ¿pero, entonces, a qué jugamos?, ¿no es esta una forma de actuar llena de hipocresía?. Me imagino que también tendrán que dejar de organizar actos como el “Día del Pueblu Cántabru”, el cuál nada tiene que envidiar a la Diada o al Aberri Eguna, o dejar de vender simbología con leyendas nacionalistas, etc. Vamos, que o somos moros o somos cristianos.

Y es que la claudicación de ADIC puede venir muy bien para salir en la “foto”, pero desde luego esta organización ha perdido la legitimidad para dar lecciones, a no ser que éstas tengan que ver con el “pitu, el tambor, la albarca o el cucíu”.

ADIC se desmarca de cualquier compromiso político, pero, sin embargo, no duda en calificar de buena la gestión del PRC, cuando este partido, y desde un punto de vista mínimamente cantabrista, ha perdido la oportunidad histórica de cantabrizar la vida política de esta tierra, además de intentar pasar a la posteridad anunciando obras faraónicas (al más puro estilo del vilipendiado Hormaechea) como el llamado Proyecto Comillas, el cúal todos apoyan y nadie sabe para que sirve y mucho menos como se financiará.

Quiero pensar que la renuncia al término nacionalista no sea un paso en dirección al regionalismo rancio y caduco. Por cierto, el PRC nació en ADIC, como en ADIC surgió el Conceju-CNC, aunque éste sea como el hijo bastardo al que todos incluyen en el etc.etc. Con perdón, sin acritud, ADIC ha claudicado.

Toño R. DEL VALLE, ex-secretario de ADIC y actual miembro de Conceju-CNC