| , Cantabria |
| Todos los Documentos de Elecciones 2004 | Campañas de Interés |
 Portada
 Historia
 Planteamientos
 Estatutos
 Organización CNC
 Política de Base
 Concejus Localis
 Comunicados a la Prensa
 Contacta con Nosotros
 Enlaces de Interés
 Histórico de Documentos
 Ideológicos y Programáticos
 Manifiestos
 Resoluciones del Cumité Nacional
 Información y Análisis
 Artículos de Opinión

19 – Febreru - 2005

A los socios y simpatizantes de la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC):

El motivo de esta carta es el de notificar mi decisión de poner punto y final a mi situación de socio afiliado de ADIC (o como me denominen los reformados estatutos, que es lo de menos). Pero no quería ceñir esto a notificar mi baja, y es por eso por lo que voy a añadir una serie de reflexiones y motivos que me han llevado a tomar esta decisión, que para mí ha resultado especialmente dura, pues ADIC fue, con ARCA, el primer ente organizativo al que me asocié y en el que intenté sumar para lograr objetivos comunes.

Sin embargo, creo que los objetivos de construcción nacional cántabra que me llevaron a entrar en ADIC están siendo dejados de lado a favor del folclorismo más provinciano y los postulados más serviles con el poder. Creo que, de un tiempo a esta parte, ADIC ha renunciado a ser la organización abanderada y mejor insertada en instituciones y sociedad del hecho nacional cántabro para convertirse en un ente descafeinado de reivindicación sin otro objetivo que el merchandising pseudocantabrista y el tener contentos a los políticos por si se acaba la subvención. Y ha llegado el momento de separar nuestros caminos.

Hay una camberuca tapada por argayos mediáticos y bardales policiales, que lleva a una Cantabria libre, solidaria, equitativa, ecológica, que recupere lo mejor de sus tradiciones y lo mezcle con la modernidad sostenible. Y esa Cantabria tiene un pueblo concienciado, rebelde, aferrado a sus raíces y a la vez abierto de brazos y mente para recibir nuevas influencias, aguerrido, insumiso, que no se deja avasallar, y que se solidariza con las luchas de muchos otros pueblos del mundo.

También hay una autovía (otorgada con años de retraso por el Gobierno Español al que rendimos pleitesía) que lleva a la destrucción de nuestro medio ambiente, nuestra idiosincrasia, nuestra lengua, nuestra etnografía, nuestro folclore. Ese es el camino de los posibilistas, de los del espíritu ultraconservador, los que están facilitando que el Pueblo Cántabro esté aculturizado y aborregado; que no sólo desconozca su pasado, sino que se ría de él, de su lengua, y de sus costumbres.

Como oí a alguien alguna vez decir, luego no valdrán las rememoraciones de “en mi pueblo antes se hacía esto”, “hablábamos así” o “sentíamos más estas cosas”. Luego de nada valdrá llorar. Este País está inmerso en una caída en barrena hacia el aborregamiento y aculturización totales, y no se soluciona desde el posibilismo más servil y pelota de las personas y organismos causantes de esta caída. Se soluciona con una organización asamblearia, abierta, abiertamente nacionalista, luchadora, reivindicativa, presente en la calle, organizadora y dinámica.

No se pueden reformar los estatutos con la disculpa de los mandatos legales para en realidad pretender dar cabida a personas que no creen en una nacionalidad cántabra. ADIC es una asociación político-cultural, no un club de amigos de la tonada.

No se puede hacer un balance público del cambio de gobierno dorando la píldora al PRC-PSOE, que son más de lo mismo: españolismo, privatizaciones, especulación, represión social, precariedad, caciquismo…

No se puede entrar a rebatir a AICC entrando al juego del Diario (ultraconservador) Montañés, pues sólo hemos conseguido que el debate se traslade del hecho nacional cántabro al hecho autonómico-provincial. Ahora que se abre el melón otra vez, y que en Cantabria se debería estar reivindicando que somos un pueblo con 2000 años de historia, y por tanto una nacionalidad en toda regla, han conseguido que se debata sobre si somos Comunidad Autónoma o no; algo totalmente superado ya.

No se puede salir y (de nuevo haciéndole el juego al Diario Montañés) declarar públicamente que ADIC renuncia a ser una organización “nacionalista”, porque eso es cercenar un movimiento que está costando muchísimo fraguar en Cantabria.

No se puede marginar el hecho lingüístico cántabro, reduciéndolo a llevar a la Asoc. Asubiu a dar una rueda de prensa teledirigida. Hay que denunciar (bien alto, dada la gravedad del asunto) que la lengua se pierde en una-dos generaciones, y que los políticos que miran para otra parte son culpables de otra pérdida irrecuperable más en el patrimonio cultural de este País. Y hacer por ella, que la estamos convirtiendo en un “hablar con la U”, como dijo textualmente el anterior Pte. (que personalmente me merece mucho respeto) en un discurso que presencié en Novales.

No se puede organizar una cena para todos los socios a un precio difícilmente asequible para los bolsillos de un estudiante o un obrero (35€).

Y no se puede pedir el voto afirmativo para una Constitución Europea que eleva a los altares el neoliberalismo como sistema económico. Neoliberalismo que es el principal causante de la debacle cultural, ecológica, democrática, etc. que sufre Cantabria.

Pero eso sí, se pueden hacer camisetas con el Che Guevara y muchas “K” para seguir adorando al dios que ahora nos manda, y no me refiero a Cabueniegino ni Erudino, siquiera a Revilluca, sino al dinero.

Por esto solicito que se me dé de baja de esta histórica organización con la que estuve celebrando sus 25 años de historia en Torlavega, cuyo material he enseñado y llevado conmigo con orgullo (cuando creía que era coherente con sus actos), a cuyas asambleas nacionales (cuando así se llamaban) he acudido siempre que he podido, y desde edades muy tempranas, de esta asociación que tantos actos ha organizado con los que he disfrutado (viaje a Peña Amaya, festivales folk, charlas, música tradicional…). Pero no participaré de una asociación provinciana y rendida que facilite que el Pueblo Cántabro continúe sumiso. Tanta bufandita con el lema “cantabrorum indoctum iuga ferre nostra” para luego arrimar el hombro (y poner la mano por debajo por si cae algo) con los que nos están poniendo el yugo en pleno Siglo XXI.

Un cordial saludu:

Fdo. Diegu S.G...