Manifiesto joven contra la desindustrialización
de Cantabria
SI CIERRAN LAS FÁBRICAS Y RECORTAN LAS PLANTILLAS, ¿DÓNDE TRABAJAREMOS L@S JÓVENES CÁNTABR@S?
De un tiempo a esta parte la sociedad cántabra
está asistiendo al desarrollo de una serie de cuestiones
que afectan de manera fundamental al bienestar económico
y social de este pueblo y, sobremanera, a su futuro. Nadie, sin
duda, puede dejar pasar por alto los conflictos que se están
viviendo, o empezando a vivir, estos días. El anunciado
cierre de Trefilerías Quijano, la reducción de plantilla
en Mecobusa, Portolín y Astander, el futuro de Greyco o
el despido de 250 trabajadores de Monobra son, sin duda alguna,
síntomas latentes de una enfermedad de carácter
estructural que azota Cantabria desde hace ya bastante tiempo.
Si a esto mismo le añadimos asuntos como el AVE, las Térmicas,
la especulación inmobiliaria y turística y el radical
discurso y quehacer centralista español, nos encontramos
con un panorama nada halagüeño para el futuro de nuestro
país donde la destrucción ecológica, paro,
precariedad laboral, emigración, recorte de libertades
y destrucción del patrimonio material, ideocultural y lingüístico
del pueblo trabajador cántabro son las características
fundamentales que caracterizan nuestro día a día.
En este sentido los datos son elocuentes: incrementos salariales
en Cantabria por debajo de la media estatal, paro superior al
del conjunto del estado (especialmente entre la juventud y las
mujeres), Cantabria, junto con Asturies y Galiza, es la comunidad
con menos crecimiento del PIB en estos 20 años (5% frente
a la primera, Madrid, con un 37%), salarios medios por debajo
de la media estatal, pérdida de casi 20 puntos en la producción
industrial, desmantelamiento de miles de explotaciones ganaderas,
menor inversión por trabajador que la media, fuerte envejecimiento
de la población, alta emigración de cuadros universitarios...
por mencionar de pasada sólo algunas cuestiones.
Desde nuestra situación como jóvenes el escenario
antes descrito se torna indudablemente mucho más dramático
por cuanto las perspectivas de construir un futuro digno en nuestra
tierra quedan radicalmente cortadas. Las alternativas se reducen
prácticamente a la emigración, la sobreexplotación;
fundamentalmente en la hostelería; o, bien, a la servidumbre
en algún cuerpo represivo del estado español, aderezado
todo ello, además, por una fuerte alienación y asimilación
educativo-cultural y la especulación inmobiliaria que azota
este país. Sin embargo, cada vez mayores sectores de la
juventud popular cántabra nos negamos a permanecer impasibles
ante esta situación. En este sentido, desde Regüelta,
como Movimiento Juvenil Cántabro, entendemos que la situación
actual responde a un cáncer de carácter estructural
que requiere soluciones reales que actúen sobre la raíz
verdadera del problema y extirpen el tumor, y no medias tintas
superficiales de cara a la galería.
De esta manera, y apreciando a la industria como un sector fundamental
en el desarrollo económico y el bienestar social, contemplamos
que ésta atraviesa una profunda crisis en Cantabria motivada,
sin duda alguna, por las características de la misma en
este país. La gran industria de nuestra tierra se ha caracterizado
en su mayor parte por permanecer en manos extranjeras, siendo
débil el tejido industrial empresarial de capital cántabro
como consecuencia de los intereses mercantiles y comerciales de
la burguesía asentada en Cantabria centrada, básicamente,
primero en el comercio colonial con América y, después,
en el turismo y las actividades terciarias y hosteleras, abandonando
la industrialización al capital externo que se dedicará
a extraer las riquezas emanadas de nuestra producción sin
atenerse a las necesidades sociales y económicas del pueblo
trabajador cántabro. Las consecuencias a largo plazo son
desastrosas: descapitalización y escasa reinversión
de los beneficios obtenidos, exigua diversificación, especialización
en sectores maduros, dependencia de Cantabria de otros centros
con mayor dinamismo económico y político y, al final,
desindustrialización como consecuencia del cierre y la
marcha de empresas cuando éstas así lo han creído
conveniente, destruyendo todo el tejido social y económico
creado a su alrededor.
En este sentido, desde Regüelta no se nos escapa que la carencia
por parte del pueblo trabajador cántabro de los instrumentos
políticos adecuados que le permitan desarrollar las medidas
necesarias para su propio bienestar y desarrollo integral, ha
constituido un lastre básico que ha dado lugar, en parte
importante, a la situación actual. Si a esto le añadimos
las políticas desarrolladas por la UE, los ejecutivos centralistas
de Madrid y los sumisos gobiernos pseudoautonómicos, más
preocupados, todos ellos, en cubrir los intereses de determinados
sectores sociales oligárquicos que en atender las necesidades
fundamentales de los sectores populares cántabros, tenemos
un cuadro básico inmejorable para contemplar con mayor
nitidez la situación que actualmente está padeciendo
Cantabria y, sobre todo, su juventud.
Por esto mismo, Regüelta, como Movimiento
Juvenil incardinado entre los sectores populares de la juventud
cántabra, entiende que la solución al problema de
la industria en este país pasa indefectiblemente porque
nuestro pueblo disponga de las herramientas adecuadas que, acorde
a nuestras necesidades básicas de bienestar y desarrollo,
sean capaces de permitir que pongamos en marcha las actuaciones
precisas destinadas a satisfacerlas. En este sentido, los actuales
entramados institucionales centrados en la UE, la Constitución
y el Estatuto como ejes básicos de actuación, NO
SIRVEN para dar solución a los problemas estructurales
que padecen Cantabria y sus sectores populares y, en especial,
juveniles. Por tanto, entendemos vital que el pueblo trabajador
cántabro consiga los instrumentos adecuados que le permitan
asegurar su plena autogestión y autogobierno, así
como la capacidad para decidir sobre su futuro político,
como medio para conquistar un futuro digno en justicia y bienestar
social sobre la base de un desarrollo centrado en Cantabria en
función de las necesidades de los sectores populares de
nuestra tierra.
De esta manera, desde Regüelta nos solidarizamos
con la situación de l@s trabajadores/as directamente afectad@s,
y hacemos un llamamiento a todos los sectores sociales y políticos
de este país para que se movilicen, apoyen sin fisuras
y lleven a cabo todas las acciones necesarias para la superación,
desde la raíz, de este problema básico para el pueblo
trabajador cántabro que es la de su supervivencia económica,
social y nacional que, en este caso concreto, se plasma en la
lucha total contra la desindustrialización y por los puestos
de trabajo.
REGÜELTA 1-3-2004