MANIFIESTO PARA LA REGULACIÓN DEL
CULTIVO DE EUCALIPTOS EN CANTABRIA
La urgencia de regular el cultivo.
El llamado Documento de Síntesis del futuro Plan Forestal
de Cantabria, encargado por la Consejería de Ganadería,
Agricultura y Pesca, pone de manifiesto una grave incongruencia
entre los pretendidos objetivos de gestión sostenible manifestados
reiteradamente por D. Jesús Oria y su predecesor, José
Ramón Álvarez Gancedo, y la plasmación en el
texto de directrices netamente productivistas, donde las políticas
de intervención pura y dura priman sobre las restauradoras
o de conservación.
Uno de los aspectos más preocupantes del Plan Forestal en
marcha es que abre la puerta para aumentar en más de 20.000
Ha. la superficie destinada a cultivos con especies de crecimiento
rápido. Esta cifra supone un salto espectacular sobre el
actual ritmo de expansión de estos cultivos, ya que entre
los años 1988 y 2000 el incremento de eucaliptales fue de
3.300 Ha. y con esta cifra ya se han convertido en un grave problema
para el paisaje, los recursos hídricos y la biodiversidad.
Pero es que ni siquiera se plantean medidas mitigadoras frente a
las masas monoespecíficas, ignorando la creación de
mosaicos y discontinuidades introduciendo especies como las del
género Quercus que favorezcan una mayor diversidad,
estabilidad y madurez a los sistemas forestales, o como medida para
prevenir los incendios.
Coincide además la redacción del Plan Forestal con
la determinación del Gobierno de Cantabria para superar el
histórico déficit de ordenación territorial
que sufre la Comunidad Autónoma, una apuesta también
sujeta al mandato imperativo de la Ley 2/2001, de 25 de junio, de
Ordenación Territorial y Régimen Urbanístico
del Suelo en Cantabria, por lo que en el horizonte de un año
podríamos disponer de un Plan Regional de Ordenación
Territorial y un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales
que sienten las bases científicas de una explotación
racional de las áreas forestales.
A todo ello hay que sumar que el sector del eucalipto no constituye
ninguna alternativa a la crisis del medio rural. En un mundo globalizado
con mejores producciones y más rentables en otras latitudes
el sector del eucalipto es un mal remedio a la crisis del medio
rural en Cantabria porque es dependiente únicamente de la
fabricación de papel, e incapaz por tanto de asumir futuras
crisis del sector o bajadas de precio, dependiendo la rentabilidad
a medio plazo de los actuales cultivos de eucalipto de su progresiva
adaptación a una gestión sujeta a los estándares
de gestión forestal más exigentes, como los requeridos
por el sistema de certificación del FSC (/Forest Stewarship
Council/ o Consejo de Administración Forestal).
Así el monocultivo de eucaliptos vuelve
a ser foco de máxima atención política y social,
un hecho que ha impulsado a una serie de organizaciones a redactar
un MANIFIESTO PARA LA REGULACIÓN DEL CULTIVO DE EUCALIPTOS,
que tiene dos nítidos objetivos:
Las organizaciones impulsoras de este MANIFIESTO
no deseamos que el eucalipto se convierta, una vez más,
en motivo de confrontación entre posiciones irreductibles
a favor o en contra de un árbol al que reconocemos un importante
valor para el sostenimiento de las economías rurales. Pero
esta sincera propuesta de diálogo y consenso en busca del
desarrollo sostenible y del beneficio para las poblaciones locales
no puede estar exenta de un análisis riguroso de la situación
en que nos encontramos y sus causas objetivas.
Bosques y cultivos forestales: No
es lo mismo
Es obligado remontarse a la primera parte
del siglo XX para entender las alteraciones que ha sufrido el
concepto de “bosque” como elemento fundamental para
mantener la biodiversidad, los equilibrios hidrológicos
y la lucha contra la erosión. Desde la propia Administración
y algunos sectores económicos se ha fomentado el uso equívoco
e impreciso de la palabra “bosque” y de términos
ambiguos como “masa forestal”, propiciando interesadamente
una enorme confusión, hasta el punto que en Cantabria se
habla de bosques de eucalipto, cuando lo correcto sería
hablar de cultivo de eucaliptos, e incluso de anti-bosque de eucaliptos.
El Documento de Síntesis del Plan
Forestal de Cantabria es un claro ejemplo donde la palabra “bosque”
prácticamente no aparece por ningún lado y cuando
lo hace en la página 44 es para referirse sorprendentemente
a las plantaciones de crecimiento rápido. Pero es que,
para aumentar la confusión, lo que no aparece ni siquiera
de forma testimonial es el concepto de “cultivo forestal”,
Por el contrario la expresión “masa forestal”
se utiliza de forma generalista y englobando todo en el mismo
saco, impidiendo discernir a qué se refieren muchos diagnósticos
y conclusiones del Plan.
Antecedentes históricos
Ingenieros de Montes y naturalistas defendieron
a comienzos del siglo XX el patrimonio forestal autóctono
y una restauración hidrológico-forestal ejemplar.
El catálogo de Montes de Utilidad Pública es el
resultado de su trabajo y tesón, siguiendo un modelo centroeuropeo
de gestión y ordenación.
Finalizada la guerra civil se produce un
cambio absoluto y en 1940 se inicia el PROYECTO DE PLANTACIÓN
DE 5,7 MILLONES DE HECTÁREAS DE PINOS Y EUCALIPTOS, en
un plazo de cien años, facultándose a los Ayuntamientos
para que registraran los montes comunales de los Concejos como
si fueran bienes propios para ser repoblados en sistema de consorcio.
Así las zonas de pastoreo comunal se recortaron o desaparecieron,
con grave perjuicio para las economías campesinas en Galicia,
Asturias y Cantabria.
En 40 años se plantaron 3 millones
de Has de pinos y eucaliptos y se perdió 1 millón
de Has de arbolado autóctono. En Cantabria entre 1945 y
1975 se destruyeron 140.000 Has de bosque según datos del
informe “Ayuda a salvar los últimos bosques cántabros”
surgido de unas Jornadas que contaron con la participación
de la propia Consejería de Agricultura, Ganadería
y Pesca, es decir, en 30 años fueron arrasados más
de la mitad de nuestros árboles autóctonos.
De acuerdo con los datos publicados por el
2º Inventario Nacional Forestal los cultivos de eucalipto
alcanzaban a finales de la década de los años ochenta
del siglo pasado las 32 000 Has. Las estimaciones actuales, a
falta de datos oficiales, habrían duplicado esa cantidad.
A comienzos de la década de los años
ochenta la entonces CEE determina una política dirigida
al abandono de las producciones lácteas y a convertir las
praderías de la Cornisa Cantábrica en monocultivos
de pino y eucalipto. Veinte años después su proyecto
se está cumpliendo al pié de la letra.
Intentos de racionalizar el cultivo
de eucaliptos en Cantabria
Hace más de una década, nuestra
Universidad inició una investigación interdisciplinar
modélica sobre los suelos de Cantabria, con el objetivo
de obtener datos científicos para una óptima ordenación
del territorio. Este trabajo contó con la colaboración
de investigadores de otras universidades extranjeras.
Los resultados del estudio, que duraron en
torno a dos años, se entregaron a los responsables políticos,
encabezados por su Presidente Juan Hormaechea. Los dos tomos de
la investigación nunca se hicieron públicos y, según
parece, también han desaparecido todos los materiales e
investigaciones de campo acumulados por la Universidad. Pero lo
que sí se sabe es que los expertos recomendaban no sobrepasar
las 10.000 Has de cultivo de eucaliptos y que ya se ha multiplicado
por seis en la actualidad.
El segundo intento de racionalizar el cultivo
de eucaliptos en Cantabria y también fallido, se enmarcó
en el concepto de Estudios de Impacto Ambiental regulado por la
Directiva 85/337 de la UE. Han pasado dos décadas desde
su aplicación en Europa y en Cantabria doce años
desde el Decreto 50/91 de la Consejería de Medio Ambiente,
pero los sucesivos Gobierno regionales ha desvirtuando su aplicación,
al menos en lo referente a las primeras plantaciones, elaborando
Decretos nulos de pleno derecho (según sentencia del TSJC)
para facilitar la plantación masiva e impune de eucaliptos,
en contra de su propio Decreto 50/91.
El coste de no actuar
Como epílogo de todo lo dicho hay
que destacar un importante “coste de no actuar”, de
tal forma que si se siguen ignorando las coordenadas ambientales
en la gestión de los espacios forestales (bosques y cultivos)
en el día de mañana habrá que pagar un alto
coste, porque la estrategia que ha marcado las últimas
décadas solo ha servido para provocar una disminución
del porcentaje de la renta forestal respecto de la agraria; y
porque las funciones ecológicas y sociales de los espacios
forestales son cada vez más importantes debido a los graves
problemas de erosión, la importancia del ciclo hidrológico,
la necesidad de conservar las especies y el incremento del uso
recreativo o como sustento del emergente sector del turismo rural.
ORGANIZACIONES FIRMANTES
DEL MANIFIESTO (19-7-04)
AEMS-Ríos con Vida
- Acanto – ADEVAL - ADIC – Amigos de la Tierra-España
ARCA – Cantabria Nuestra
- CC.OO. – CNC - Greenpeace
PCC-PCE – SEO/BirdLife
- UGAM-COAG