Desde el Cumité Nacional de Conceju Nacionaliegu Cántabru queremos realizar la siguiente reflexión sobre el Referéndum consultivo del pasado día 20 de febrero y cuáles han sido nuestras impresiones sobre este proceso.
La palabra que define este Referéndum ha sido : “Abstención”. La no asistencia por parte de la ciudadanía a las urnas ha producido la abstención más alta en unos comicios celebrados en Cantabria y también a nivel de todo el Estado. Desde Conceju-CNC la alta desmotivación ante esta consulta la interpretamos como la existencia de un alejamiento de los ciudadanos ante el proyecto de construcción europea que viene dado por los siguientes factores:
1º Que la construcción europea se levanta con un gran déficit democrático; 2º Que carece de un proyecto social y político donde el ciudadano y los pueblos quedan al margen, propiciando un alejamiento y una nula identificación entre el ciudadano de a pie y el proyecto de la Unión; 3º La inexistencia de un claro compromiso por parte de las instituciones y administraciones públicas para hacer llegar a la ciudadanía en general la importancia de una construcción europea social de los pueblos y ciudadanos; 4º Y por último un Referéndum no vinculante no favorece la participación.
1º Que la construcción europea se levanta con un gran déficit democrático;
2º Que carece de un proyecto social y político donde el ciudadano y los pueblos quedan al margen, propiciando un alejamiento y una nula identificación entre el ciudadano de a pie y el proyecto de la Unión;
3º La inexistencia de un claro compromiso por parte de las instituciones y administraciones públicas para hacer llegar a la ciudadanía en general la importancia de una construcción europea social de los pueblos y ciudadanos;
4º Y por último un Referéndum no vinculante no favorece la participación.
A la abstención hay que sumarle que aquellos sectores sociales que defendíamos el No hemos participado en desventaja con respecto a los que defendían el SI. Esto se debe fundamentalmente a que el SI ha tenido el apoyo del aparato del Estado y en Cantabria el apoyo del Gobierno autonómico. A esto se une que la Legislación electoral española no favorece la igualdad entre las distintas opciones políticas e ideológicas y sólo favorece las “maquinarias electorales”, representadas fundamentalmente en los grandes partidos estatales. Pero esto no sólo ocurre en los comicios donde elegimos a nuestros representantes, sino que también ocurre en las consultas populares, como es el caso que estamos analizando. Así queremos mostrar nuestro más rotundo rechazo a este sistema legislativo, donde las organizaciones políticas sin representación no se nos permite participar en el “juego democrático”.
A la desventaja a la que antes hacíamos referencia se une la estrategia seguida por el Gobierno español, por el partido que le sustenta en el gobierno y el primer partido de la oposición. La estrategia que han utilizado durante varios meses ha sido la de jugar con el voto del miedo, donde sus argumentos se basaban en que si la ciudadanía no refrendaba el proyecto de Constitución que “ellos” habían elaborado el futuro de la Unión Europea quedaría roto y, con ello, la posibilidad de alcanzar la “paz perpetua” para el continente o no avanzar en el bienestar de sus estados miembros.
Pero a pesar de los inconvenientes antes mencionados desde Conceju-CNC queremos reflejar que el No ha sido capaz de movilizar más votos con respecto al SI. El voto negativo ha recibido un apoyo ocho puntos por encima del respaldo que obtuvieron sus promotores en las elecciones generales del 14 de marzo, mientras que la papeleta afirmativa obtuvo diez puntos menos que los que sumaron sus impulsores en esos mismos comicios. Estos datos extrapolados ha Cantabria han sido algo más altos que la media estatal.
Las consecuencias que este Tratado Constitucional traerá a Cantabria serán que nuestro país queda sumido en una maraña administrativa que sólo favorece la burocracia administrativa y que Cantabria, como nación sin Estado que es, no tendrá ningún peso específico y las reivindicaciones de Cantabria quedarán reducidas al Consejos de las Regiones, meramente consultivo. Cada vez más, el futuro de Cantabria, se decide en foros e instituciones más alejadas de la voluntad de los ciudadanos de nuestro País.
CUMITÉ NACIONAL DEL CONCEJU-CNC
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